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Cómo: Instalar una ventilación de secadora


Desarrollado en la Inglaterra del siglo XIX, los primeros secadores de ropa mecanizados fueron barriles perforados que giraban sobre llamas. Los aparatos de hoy en día no son muy diferentes, al menos en principio, con aire caliente que sopla a través de un vaso. Pero, ¿a dónde va el aire una vez que ha robado la humedad de sus calcetines, camisas y toallas de mano? Si alguna vez ha caminado o pasado por una lavandería moderna, ya sabe: para que una secadora funcione de manera segura y efectiva, debe salir al exterior.

En las últimas décadas, ha sido una práctica común para los propietarios utilizar tubos flexibles de vinilo o metal en la instalación de ventilación de la secadora. Sin embargo, el diseño estriado de estos conductos tiende a presentar un peligro de incendio: en resumen, atrapan pelusas. Por esa razón, los expertos ahora recomiendan el uso de mangueras rígidas o semirrígidas; puede encontrarlos fácilmente y comprarlos de manera económica en el diámetro apropiado para su electrodoméstico (para la mayoría de las secadoras, el tamaño correcto del conducto es de cuatro pulgadas).

PASO 1
La instalación de la ventilación de la secadora comienza con una decisión: ¿por qué ruta viajará el conducto desde su electrodoméstico hasta el exterior de su hogar? Cuanto más corto, mejor. Un camino recto es la ruta más corta posible, pero no siempre es práctica. Si, por ejemplo, su secadora se encuentra en el sótano, entonces la manguera debe hacer al menos una vuelta. Para complicar las cosas, la longitud total de la carrera no debe exceder los 25 pies, y eso es para un tiro recto. De ese máximo, deduzca cinco pies para curvas de 90 grados, y dos pies y medio para curvas de 45 grados.

PASO 2
Ahora viene la parte más desafiante de la instalación de ventilación de la secadora: poner un agujero en la pared exterior. En la mayoría de los casos, la abertura debe tener cuatro pulgadas y cuarto de ancho (para confirmación, consulte las instrucciones proporcionadas por el fabricante). Sugiero perforar un agujero piloto primero, luego salir para verificar su posición. Si no hay impedimento, y está aburrido a través de la madera, proceda a usar el taladro / destornillador, primero equipando la herramienta con un accesorio de sierra de perforación. Para penetrar el estuco o el concreto, es más fácil usar una broca de mampostería para perforar múltiples agujeros alrededor de la circunferencia de la abertura deseada antes de cincelar manualmente su interior.

PASO 3
Instale la tapa de ventilación de la secadora contra el costado de su casa, asegurándose de que su tubería adjunta atraviese la abertura de la pared que ha realizado. Asegure la tapa con los tornillos provistos, y no olvide calafatear alrededor de los bordes para protegerse contra los elementos. Ahora ingrese y conecte el conducto de la secadora al tubo de la tapa de ventilación (puede ser necesario un codo de 90 grados), asegurando la conexión con una abrazadera de manguera.

ETAPA 4
Después de haber movido la secadora al lugar deseado en su cuarto de lavado, mida la distancia desde la parte posterior de la máquina hasta la abertura de ventilación, teniendo en cuenta todas las vueltas necesarias en los conductos. Con un par de tijeras de estaño, proceda a cortar el tubo a la longitud de la distancia medida. Si va a unir más de un tramo de tubo, refuerce todas las juntas con cinta de aluminio. Cuando finalmente conecte el tubo a su secadora, recuerde asegurar la conexión por medio de una abrazadera de manguera, como lo hizo en el Paso 3.

PASO 5
En este punto, es importante asegurarse de que la instalación de ventilación de su secadora haya sido exitosa. Encienda la secadora, luego salga a inspeccionar la tapa de ventilación: debería estar emitiendo aire caliente. Si no es así, regresa al interior para revisar tus conductos. La explicación más probable es que una de las conexiones se ha deshecho.

Recuerde que para que su secadora siga funcionando con la máxima eficiencia, debe aspirar periódicamente dentro del sistema de ventilación, ya que la pelusa tiene una forma obstinada de persistir, incluso cuando no hay crestas en las que pueda alojarse.